Benoit & Mario
Cd Juárez, Chihuahua
Hace algunos años, una solicitud de amistad en Facebook encendió la chispa de una historia de amor que ni Benoit ni Mario pudieron prever.  Cuatro años atrás, entre mensajes y risas virtuales, se dieron su primer «hola». Aunque su primer encuentro en persona no dejó una impresión inolvidable, el destino les tenía preparada una sorpresa.
Tras dos meses sin contacto, Mario reavivó la conexión con una invitación al cine. Benoit aceptó sin muchas expectativas, pero ese día descubrió que Mario era más parecido a él de lo que imaginaba. Ambos compartían un amor profundo por los animales, las tardes en familia y las películas de terror. Además, cada vez que Benoit hablaba de Harry Potter, Mario lo escuchaba con una sonrisa que iluminaba su rostro. Así, sin darse cuenta, Benoit se fue enamorando de esa mirada y de cómo Mario lo hacía sentir.
A pesar de sus sentimientos, Benoit no se sentía listo para una relación. Sin embargo, Mario no desistió. Con cada gesto, Mario le mostró lo hermoso de una relación recíproca. Después de casi un año de citas y con el consejo insistente de su hermana, quien siempre le decía que se le iluminaban los ojos cuando hablaba del «chaparrito», Benoit tomó una decisión. Tras la triste pérdida de su hermana en junio, Benoit encontró en Mario un apoyo incondicional. Inspirado por las palabras de su hermana y el amor inquebrantable de Mario, Benoit le pidió que fuera su novio. Recordarlo aún le llena de emoción.
Su relación se convirtió en un remolino de magia, diversión y autenticidad. Tres meses después de ser novios, Jessica, la mejor amiga de Mario, organizó una sorpresa para Benoit. Lo secuestró simbólicamente, vendándole los ojos y llevándolo a un lugar desconocido. Después de un trayecto lleno de nervios y expectativas, Benoit percibió el aroma de café, su favorito. Finalmente, cuando le quitaron la venda, vio a Mario junto a todas las personas importantes para ambos. Mario, con el corazón en la mano, le preguntó: «Benoit, ¿te gustaría casarte conmigo?». Y, por supuesto, Benoit dijo que sí.
Comenzaron a planear su boda, deseando que fuera única y mágica. Inicialmente pensaron en Durango, pero finalmente decidieron celebrar en Ciudad Juárez. Se involucraron al 100% en cada detalle, incluyendo elementos de Harry Potter, como varitas personalizadas y una sesión de fotos temática. La ciudad los acogió con una notable inclusión, haciendo de la planificación una experiencia cálida y libre de prejuicios.
La decoración fue elegante con toques del mundo de Harry Potter, predominando los colores blanco, negro y guinda. Celebraron una ceremonia civil y un ritual de velas, combinando lo tradicional con lo simbólico. Para su primer baile, eligieron «Significas todo para mí» de Alberto Vázquez, creando un momento inolvidable.
Tres momentos destacaron en su boda: la sesión fotográfica del GRWM en el Hotel Real Inn junto a sus damas y padres; el conmovedor momento en que sus padres los entregaron en la ceremonia civil; y, al final, la adrenalina de quedarse solos en el salón, sin teléfonos ni carteras, hasta que unos invitados regresaron por un abrigo y los llevaron al hotel.
Esta bella pareja nos comentó que si hubieran conocido Queer Weddings Mx al inicio de su planificación, creen que habrían tenido más opciones y consejos valiosos pero no tuvieron inconvenientes con los que contrataron. Entre los proveedores que hicieron su día especial mencionan al Hotel Real Inn, Heaven Films (@heavenfilms), Invitaciones Sociales (@invitacionessociales) y Sorpresas & Más (@sorpresasyms) y para las parejas que están planeando su boda, Benoit y Mario aconsejan hacer una lista de invitados antes de cotizar, planificar bien el concepto y buscar paquetes completos con proveedores.
Y para quienes aún dudan en dar el paso, su mensaje es claro: «Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida…» Agradecemos a Benoit y Mario por compartir su hermosa historia y les deseamos que su amor siga siendo una fuente de inspiración y felicidad, recordándonos siempre la importancia de amarnos y respetarnos mutuamente.